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Leni Álvarez
Leni Álvarez

Mi poder interno es el coraje de cómo el sistema me recibió a mí y mi familia, como el gobierno y la sociedad te recibe”: Leni

 

Por Elizabeth Santana

 

Leni Álvarez es Directora de Reclutamiento de Admisión en Hola Code, una empresa que capacita migrantes retornados. Nació en Chiapas y su mamá la llevó a EUA a la edad de 2 años y medio para encontrarse con su papá en Florida. A sus 16 años supo que eran migrantes. “Era estudiante, pensaba que era una persona normal, todo fue derivado de las leyes migratorias y la crisis financiera durante el gobierno de Barack Obama; cuando papá acumuló tickets por manejar sin licencia comencé a comprender… llegó el momento en que se entregaba a la cárcel todos los viernes y salía los domingos…”. Sus padres cosechaban naranja, después su papá se dedicó a la jardinería y lanzó su empresa.

 

Cuando alcanzaron estabilidad económica tenían rancho, propiedades y coches, pero lo dejaron. Su caso es un retorno “voluntario”, un acto forzado por el sistema: “no es que quieras estar indocumentada, no hay camino para permanecer legal”. Sus papás explicaron a ella y a sus tres hermanos lo que implicaba ser indocumentados y comenzaron el proceso de retorno. “Había cajas botadas y mamá dijo –escoge lo que más quieras-. No quise decir adiós, fui a la escuela un día y al otro no aparecí”. Volvieron a México por Texas donde atravesaron negligencias aduanales, invalidaron sus documentos y tuvieron que pagar. “Esa fue la bienvenida que nos dieron pese a los panfletos de –bienvenido paisano-“. Se instalaron en Acayuca, Veracruz, donde creían tener casa porque enviaban dinero a su abuelita, pero descubrieron una vivienda sin puertas ni ventanas.

 

Con trabas para incorporarse a la escuela y bullying por su forma de hablar  español, estudió Contaduría en un Cbtis y Administración de Negocios Internacionales en la Universidad Veracruzana (la única que no pedía saber Historia de México), aunque no concluyó, conoció a una maestra de Teorías Económicas Internacionales y comprendió el contexto económico de la migración que la impulsó al activismo. “Después de tres años en México conocí a un deportado, alguien con quien podía identificarme aparte de mis hermanitos. Eso, acumulado con el coraje por el sistema me llevó a la antropología, ahí conocí el término -migración de retorno-. Ya no tenía vergüenza”.

 

Tras involucrarse en el activismo de Veracruz, conoció a la investigadora Jill Anderson que la invitó a una protesta en la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) en  Ciudad de México, así supo que existía un emprendimiento social dirigido a su comunidad, aplicó y se quedó en Hola Code. “Con la comunidad migrante retornada deportada también existe una discriminación de que no eres lo suficiente mexicana/o. Soy ciudadana y puedo exigir mis derechos. Mi comunidad apenas está levantando la voz, les presento que el concepto de migración no es negativo y que es normal sentir que perdiste tu identidad. Mi rol en Hola Code es ver la migración como algo positivo y decirles bienvenido a México y bienvenido a la tecnología. Soy pocha y qué. Eso me inspira a mí”.