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Ana Grebe

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“Mi poder interno es no quedarme callada”: Ana Por Elizabeth Santana   Ana Grebe vive en la CDMX, actualmente tiene 18 años de edad, estudia preparatoria y le gustaría estudiar derecho. A los 17 años fue víctima de ciberacoso. “Alguien le puso mi nombre y apellido a un vídeo pornográfico en el que no se […]

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Mi poder interno es no quedarme callada”: Ana

Por Elizabeth Santana

 

Ana Grebe vive en la CDMX, actualmente tiene 18 años de edad, estudia preparatoria y le gustaría estudiar derecho. A los 17 años fue víctima de ciberacoso. “Alguien le puso mi nombre y apellido a un vídeo pornográfico en el que no se ve la cara de quien sale, solo el cabello que es parecido al mío, largo, lacio y güero, y lo mandó por WhatsApp. Fueron momentos durísimos. La primera persona a la que llamé fue mi mamá, no quería ir a la escuela, me sentía muy vulnerable aún sabiendo que yo no era, pero estaba en las redes sociales. El vídeo comenzó a venderse por gente que conozco, cercana, y pagaban por verlo”.

 

Ana explicó que fue una especie de secuestro porque no sabía de dónde venía o quién había sido la persona que la vinculó a este vídeo. Pero siguió con su vida como era antes. “Porque yo no soy la del vídeo y no debo tener miedo por algo que no tiene que ver conmigo. Lo que hice fue hablar con mis papás, con mis amigas, e ir por un tiempo con el psicólogo. Poco a poco fui agarrando confianza en mí misma. Aprendí quién sí, quién no y quién nunca, hay gente que desde un principio te apoya, gente que no, pero nunca nadie está sola. Todo mundo merece justicia y nadie, menos las mujeres, merecen quedarse calladas”.

 

Ella relató que sacó fuerzas de sus papás, sus amigas, su novio, su abogado y su equipo, y de gente que salió durante el proceso y la ayudó. “Al día siguiente que sucedió lo del vídeo hablé con un abogado, estamos en proceso para pelear contra personas como la que hizo esto y todas las involucradas, y ya la ley determinará sus consecuencias. Es una cadena de investigación”. Él le explicó que hay muchos casos que sufren de difamación o de ciberbullying y que algunas personas, tristemente no logran salir adelante debido a que la depresión, la ansiedad y hasta el suicidio ganan. Por eso recalcó que todo mundo merece respeto y no podemos quedarnos calladas ante este tipo de situaciones.

 

Ana pidió que si te llega una foto o vídeo no lo veas, lo borres y le avises a la persona implicada antes de que todo se vuelva algo grande. “Porque al compartirlo te vuelves parte del problema. Estas personas detrás de las pantallas que se empoderan a través ello se creen valientes cuando en realidad son muy cobardes”.

 

Explicó que por más difícil que sea el proceso siempre hay una salida: “Tienen que saber que se puede hacer algo y que tienen una voz, un nombre y una dignidad que nadie les puede quitar. A mi me inspira mi familia, mis amigos y el saber quién soy y lo que puedo lograr. Deseo hacerles saber que nunca nadie está sola y que aunque tengamos muchos defectos merecemos respeto. Sentirnos libres y poder decir que nos hace daño y que nos lastima, merecemos nunca callarnos, estar rodeadas de gente que nos sume y no que nos reste. Merecemos no sentir miedo ni inseguridad. Y merecemos ser sumamente felices”.