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Yakiri Rubio
Yakiri Rubio

Mi poder interno es mi experiencia y la voz que puedo dar de mi experiencia”: Yakiri

 

Por Elizabeth Santana

 

Yakiri Rubio es activista, se considera feminista y trabaja en la Fundación Reinserta, en temas de impartición de justicia, derechos humanos y legalidad con el sistema penitenciario. En el año 2013, a la edad de 20 años, dos sujetos la amagaron en la Colonia Doctores y la metieron al hoy renombrado Hotel Arena. “Sucedieron mil cosas, fui ultrajada, amenazada, golpeada y abusada sexualmente por uno de los tipos, y en uno de los forcejeos con el primer y principal agresor logré causar una herida mortal, en la yugular. Cuando se dio cuenta que estaba perdiendo la vida salió del hotel, y yo salí detrás de él haciendo ruido para que alguien me auxiliara”.

 

Ensangrentada y semidesnuda como ella lo describió, caminó por horas hasta que fue atendida por policías de investigación, sin embargo, en la Agencia 50 del Ministerio Público no se le tomó declaración y permaneció incomunicada;  posterior a ello uno de los dos agresores se presentó para acusarla de matar a su hermano. Entonces pasó de víctima a victimaria. Durante su proceso penal pasó tres meses en el Centro Femenil de Readaptación Social Santa Martha Acatitla, donde también sufrió amenazas y golpes. Finalmente, una abogada dictaminó que “sí me había defendido pero me había excedido en mi defensa”. Y salió bajo fianza de 823 mil pesos con el delito de “homicidio con exceso en la legítima defensa”.

 

De acuerdo con Yakiri, este término sólo se dictamina a mujeres y nunca se ha dictaminado a un hombre, es decir, si un hombre se defiende inmediatamente es “legítima defensa”, mientras que en el caso de las mujeres siempre es un hecho cuestionable y se añade en “exceso”. Aunado a ello, fue revictimizada con preguntas como “¿lo provocaste?” y en su proceso legal se argumentaron constantemente tres historias: “que yo era su concubina, que yo era prostituta, que yo era una de sus novias, la más celosa de todas, y por eso lo maté”. Su caso consta de varios “huecos” que no se investigaron, entre ellos, que nunca se detuvo/consignó al segundo de sus agresores, porque como Gobernación le dijo a sus padres en un cuarto cerrado, “retomarlo es reconocer que nos equivocamos”.

 

Yakiri hoy trabaja en Fundación Reinserta porque se relaciona con lo que vivió y creen en las segundas oportunidades. Hoy su caso es precedente para que otras mujeres en casos de legítima defensa lo tomen como referencia, porque con ella lo hicieron mal y se demuestra que la ley no está capacitada para juzgar con perspectiva de género. “La parte legal fue hasta 2015. En la parte personal y de aprendizaje me va a durar toda la vida, lo sé perfectamente, me ha costado mucho trabajo seguir adelante, pero tenía dos herramientas: o seguía con mi vida y refugiarme y que de nada sirviera que esta tragedia haya pasado, o le daba voz para que otras mujeres también pudieran alzar la voz y denunciar las agresiones”.